domingo, 6 de abril de 2014

EL DILEMA DEL TERRORISTA


KAMIKAZE. Dirección: Álex Pina. Guión: Iván Escobar y Álex Pina. Fotografía: Miguel Ángel Amodeo. Música: Manel Santisteban. Montaje: Antonio Frutos. Intérpretes: Álex García, Eduardo Blanco , Verónica Echegui, Carmen Machi, Héctor Alterio, Leticia Dolera, Iván Massagué.

Slatan es un joven que proviene de Kardajistan, una supuesta república que ha sufrido la opresión de Rusia durante años. Su intención es hacer estallar un avión de una compañía rusa que vuela de Moscú a Madrid... Pero las inclemencias del tiempo obligan a suspender el vuelo y desplazar a todos los pasajeros a un hotel en una zona de alta montaña. Aislado y sin saber cómo llevar a cabo su misión suicida, Slatan no tiene más remedio que convivir unos días con las personas a las que va a matar: un variopinto grupo de argentinos y españoles.
 La película apuesta por una arriesgadísima mezcla de drama y comedia que contiene sus aciertos pero en la que también hay momentos poco creíbles y chirriantes. Su estupendo envoltorio técnico, su banda sonora y el diseño de producción no consiguen impedir que pasada la mitad del film acabe hartándome de este adorable grupo de españoles y argentinos que lo único que consiguen es convertir una magnífica idea de partida en una sobredosis de azúcar y sentimentalismos. Ningún reproche a los intérpretes que los encarnan, todos ellos funcionan a la perfección, especialmente Álex García, que convence en un papel que podría haber resultado paródico. Aquí el problema es el tono escogido por su director y un guión que opta por el camino más facilón y amable. Vamos, que por si no habíamos estropeado bastante el asunto nos añaden un perrito maltratado y adorable, a ver si aún nos garantizamos más si cabe la emoción del público.
 Llego con el ceño fruncido a su tramo final y es entonces cuando mi debilitada implicación con la película termina por romperse del todo ante el disparate perpretado. Sin embargo, algo sucede en la sala... Mientras yo me estoy llevando las manos a la cabeza por cómo han estropeado una interesante idea de base, el público asiste entregado y entusiasmado al desarrollo de la película. Miro a mi alrededor y compruebo que la gente ríe, llora y contempla emocionado lo que a mí me resultaba fallido. Sin duda la película funciona, su optimismo y buen rollo calan en el personal y uno se siente un auténtico bicho raro. Así que esta vez la orientación es fácil: si usted es un lector que normalmente coincide con mis valoraciones no vaya a ver esta película. En cambio, si habitualmente discrepa de mis comentarios, no lo dude, "Kamikaze" es su película y el centenar de personas que compartió sala conmigo abalan la recomendación. Ustedes mismos.


CALIFICACIÓN: 4-5

Vídeo de la canción original de "Kamikaze": "The sound of my hope" de David Feito (El sueño de Morfeo)





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