LO IMPOSIBLE. Dirección: J.A. Bayona. Guión: Sergio G. Sánchez. Fotografía: Óscar Faura. Música: Fernando Velázquez. Intérpretes: Naomi Watts, Tom Holland, Ewan McGregor, Geraldine Chaplin, Oaklee Pendlegast, Samuel Joslin, Dominic Power, Marta Etura.
Una película que arranca con un espectacular tsunami y basada en unos personajes reales más o menos conocidos, tiene cierto riesgo de cara al espectador: en primer lugar ofrecer la historia de manera que capte al público aunque pueda conocer su desenlace y después, ser capaz de mantener el nivel tras un comienzo tan impactante. Es indudable que el inicio es sensacional, no solamente el impresionante poderío técnico del tsunami sino la conseguida tensión previa a la devastadora ola. A partir de aquí, el film inicia con firmeza el gradual tránsito de película de catástrofes a historia de superación personal y lucha por la supervivencia.
El miedo de esos personajes malheridos y sin rumbo en un paisaje arrasado; su temor a haber perdido a sus familiares y el persistente empeño por mantenerse vivos a toda costa, es totalmente transmitido al espectador. El público se entrega de lleno y se arrastra junto a los personajes en una secuencia tras otra, a cada cual más conmovedora, más angustiosa, hasta el punto que lo verdaderamente "imposible" es no emocionarse.
Bayona logra así que sigamos las vivencias de esta familia con bastante interés, sobrecogidos y plenamente identificados con los protagonistas. Además, complementa su trama principal con pequeñas historias paralelas como la estupenda parte en la que el hijo mayor comienza a ayudar a los supervivientes. Evidentemente, la magnífica labor de Watts y McGregor son todo un aliciente y consiguen momentos desgarradores, pero es destacable igualmente el buen trabajo de los actores infantiles capitaneados por un sorprendente Tom Holland.
Plató de la Ciudad de la Luz donde se rodó el tsunami
(telecinco.es)
Ahora bien, no todo resulta tan convincente en esta producción: el espectador afronta su tramo final agotado de tanto padecimiento, deshidratado de tanta sacudida emocional y es en ese momento cuando la historia pierde algo de fuelle. En vez de explorar otros detalles de la supervivencia, la película insiste por el mismo camino permitiendo que aflore la previsibilidad. En ese punto, Bayona ya nos tiene tan en sus manos que exprime hasta nuestra última lágrima usando el tentador recurso de la ternura, la emotividad de la música y el momento "peliculero". Es cierto que este signo de flaqueza no consigue que decaiga el buen producto que hasta el momento había consolidado; la película sabe concluir volviendo de alguna manera a su punto de partida. El resultado final es satisfactorio y salvo detalles algo manipuladores, muy conmovedora. Imprescindible llevar pañuelos.
CALIFICACIÓN: 7




