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domingo, 6 de diciembre de 2015

EL HOMBRE FIRME




EL PUENTE DE LOS ESPÍAS. Dirección: Steven Spielberg. Guión: Matt Chartman, Joel Coen y Ethan Coen. Fotografía: Janusz Kaminski. Música: Thomas Newman. Montaje: Michael Kahn. Intérpretes: Tom Hanks, Mark Rylance, Amy Ryan, Alan Alda, Scott Shepherd, Sebastian Koch, Billy Magnusen, Eve Hewson, Peter McRobbie, Austin Stockwell, Domenick Lombardozzi.

Inspirada en la historia real de James B. Donovan, "El puente de los espías" nos traslada a los primeros años de la Guerra Fría y se centra en el caso de un abogado especializado en seguros al que se le encarga una complicada tarea: defender judicialmente a un espía ruso detenido en suelo americano. Lo que parece una trama sencilla se irá complicando poco a poco hasta llegar a un auténtico conflicto internacional.
 Que este material venga de la mano de Steven Spielberg ya anticipa que hay bastantes posibilidades de ofrecer, con sus más y sus menos, un ejemplo de cine bien hecho.



Efectivamente así lo es. Spielberg da una brillante lección de como narrar una historia de manera impecable, donde ninguna escena sobra, el ritmo está bien calibrado y combina la seriedad de su contenido con su habilidad para entretener. Además, Spielberg sabe profundizar en la personalidad de sus personajes y llenarlos de vida con unos simples detalles. Esta ejemplar labor de dirección está muy bien acompañada por el guión firmado por Matt Chartman y los hermanos Coen, un trabajo muy bien construido que consigue que la historia fluya cómodamente a medida que se va complicando.



"El puente de los espías" es entonces un excelente ejemplo de cine clásico, donde Spielberg ajusta convenientemente el tono para que el espectador viva la aventura sin que nada resulte ni demasiado incómodo ni demasiado amable; una efectiva y astuta visión comercial que no es , en absoluto, un reproche.
 Donde sí se nos ha ido un poco la mano es en el tema patriótico, aspecto que está bastante bien controlado durante todo el filme salvo cuando se trata de reflejar el trato de los prisioneros a uno y otro lado del telón de acero. Un pequeño patinazo que podría haberse evitado fácilmente añadiendo un par de frases o una mínima secuencia, para que a este lado del océano nos pareciera más creíble y no nos saltaran las alarmas de la "americanada". Afortunadamente, ninguna bandera con barras y estrellas ondea al final de la película.



En el apartado interpretativo, pocos como Tom Hanks pueden encarnar tan bien a un héroe tan lleno de honestidad, integridad y firmes convicciones. Hanks aporta una bien calibrada expresividad (genial su escena final en el tren) y veracidad total a un personaje que le viene como anillo al dedo. Pero lo de Hanks uno ya lo intuye, así que con quien se quedará el espectador es con ese bombón de personaje que es el espía ruso interpretado por el británico Mark Rylance. Este espía con una visión tan apacible de la vida, tan humano y entrañable, va a suponer más de una alegría para Rylance. Por el momento, ya ha ganado el premio de la crítica de Nueva York al mejor actor de reparto.



Por otra parte y como es habitual en el cine de Spielberg, el envoltorio técnico y visual es magnífico. En esta ocasión destaca principalmente la fotografía de Janusz Kaminski y la estupenda ambientación y despliegue de decorados que de manera sutil van enmarcando los diferentes capítulos de la historia.
 Llama la atención que esta vez no esté John Williams en la banda sonora, algo que creo sólo había ocurrido una vez, en "El color púrpura", desde nada menos que 1974. El sustituto es un compositor de altura: Thomas Newman ("American Beauty", "Camino a la perdición", "Buscando a Nemo")  quien realiza un trabajo notable pero que tampoco pasará a la historia como una gran banda sonora.
 En definitiva y haciendo balance de todos sus aspectos, una buena y recomendable película. No es un cine arriesgado ni que golpeará conciencias pero sí tiene su punto de reflexión y resulta interesante en todo momento.


CALIFICACIÓN: 7

Lo próximo de Steven Spielberg.

El próximo verano Spielberg volverá al cine juvenil con una adaptación del libro de Roald Dahl "El gran gigante bonachón", una historia de fantasía en la que unos gigantes pretenden invadir el  Reino Unido para devorar a los niños. En esta película, Spielberg repetirá con el actor Mark Rylance. El guión lo firma la recientemente fallecida Melissa Mathison, quien fue guionista de "E.T. el extraterrestre"




domingo, 20 de enero de 2013

LINCOLN Y LA DECIMOTERCERA ENMIENDA


LINCOLN. Dirección: Steven Spielberg. Guión: Tony Kushner (libro de Doris Kearns Goodwin). Fotografía: Janusz Kaminsky. Montaje: Michael Kahn. Música: John Williams. Intérpretes: Daniel Day Lewis, Sally Field, Tommy Lee Jones, David Strathairn, Joseph Gordon-Levit, James Spader, Hal Holbrock, Michael Stuhlbarg, Jackie Earle Haley.

 Aunque su título pueda llevar a equívoco, "Lincoln" no es un biopic sobre la vida del legendario presidente estadounidense. La película de Spielberg se centra en la que quizás fue su etapa más relevante como presidente: la abolición de la esclavitud y el fin de la Guerra de Secesión.
 De hecho, su primera mitad es una compleja trama política llena de intensas negociaciones y un fuego cruzado de conversaciones que pueden resultar fatigosas y complicadas para parte del público. La consecución de la enmienda para abolir la esclavitud y la forma estratégica de compaginarla con el fin de la guerra se convierten en el tema principal de una película en la que Spielberg muestra su lado más sobrio y solemne. Aunque Lincoln sigue siendo representado como un gran héroe nacional y se recrea en su agotadora faceta de contador de batallitas ante un público no siempre receptivo, este Spielberg moderado y comedido evita que todo se convierta en un chorreo patriótico de barras y estrellas. El problema es que quizás esta acertada intención pueda resultar distante y algo fría en una primera mitad donde el elaboradísimo guión de Tony Kushner no deja ni un respiro al espectador. Pasada la mitad del film, el tono se relaja y la trama va dejando espacio a otros personajes y a cuestiones más personales del presidente. Es aquí cuando la película se oxigena y fluye mejor, se disfruta y convence.
 Tenía mucho miedo por los excesos histriónicos en los que suele caer Daniel Day Lewis pero, afortunadamente, se ha contagiado del comedimiento de su director y ofrece un trabajo sobresaliente. Del mismo modo, un gran elenco de actores rodea al protagonista: la eficacia de David Strathairn y el dramatismo del personaje de Sally Field dan un buen respaldo al protagonista. Sin embargo, hay un secundario que destaca especialmente: Tommy Lee Jones. El actor interpreta de manera soberbia al defensor de los derechos civiles Thaddeus Stevens, y protagoniza, con permiso de Day Lewis, algunos de los momentos más brillantes del film.



Como era de esperar, los aspectos técnicos están muy cuidados: tanto la ambientación, caracterización, la música de John Williams o la sombría fotografía de Janusz Kaminsky, potencian la calidad del film. 
 "Lincoln" es, en conjunto, un buen film sobre política, con momentos fantásticos y otros que dejan algo indiferente. Un resultado notable, satisfactorio, pero sin entusiasmar... Eso sí, prefiero a Lincoln peleando por suprimir la esclavitud antes que matando vampiros a hachazos. 


CALIFICACIÓN: 7

lunes, 13 de febrero de 2012

CORRE CORRE CABALLITO...


CABALLO DE BATALLA. Dirección: Steven Spielberg. Guión: Lee Hall y Richard Curtis, basado en la novela de Michael Morpugo. Fotografía: Janusz Kaminsky. Música: John Williams. Montaje: Michael Kahn. Intérpretes: Jeremy Irvine, Emily Watson, Peter Mullan, Niels Arestrup, David Thewlis, David Kross, Eddie Marsan.

La amistad del ser humano por un animal siempre ha sido un tema más propio del público infantil. Normalmente, el resultado es de lo más almibarado y en muy contadas ocasiones, la combinación de actores y animales aguanta con dignidad el empacho de sentimentalismo. Me viene a la mente en este aspecto "Hachiko" de Lasse Halströmm, película que sin dejar su forzada emotividad está bastante bien llevada. Pero para "Caballo de batalla", la épica historia de un joven y su caballo durante la Primera Guerra Mundial, se ha contado nada menos que con Steven Spielberg, quizás el director que mejor ha sabido deleitar en una misma película a públicos de todas las edades.
Además, Spielberg también ha demostrado su talento y rigor en los dramas bélicos, por lo que el proyecto de "Caballo de batalla" parece un traje hecho a medida del director norteamericano.
Ahora bien, una cosa es la expectativa y otra la sensación que deja una vez vista. Y es que la irregularidad es lo que más define a esta película. A medida que el caballo va cambiando de dueños, el film transita de capítulos acertados y notables a otros donde todo resulta obvio, fácil y a veces hasta sonrojante.
Disfruto con lo magníficamente rodadas que están las escenas de guerra, con pasajes como el de los soldados enemigos tratando de liberar al caballo de la alambrada o con la parte protagonizada por dos hermanos desertores. Me maravilla también cómo la cámara sobrevuela trincheras, campamentos y campos de batalla. Y en lo que respecta a los actores, destacan pequeños papeles secundarios de grandes intérpretes europeos como Peter Mullan, Emily Watson o Niels Arestrup.



Sin embargo, todas estas virtudes chocan y chirrían con fragmentos de narración simplona que en ocasiones me sacan de la película. Momentos en los que el habilidoso toque comercial de Spielberg recurre a burdos trucos para encandilar al personal como algún abuso musical (Nada que objetar a la composición de John Williams) o a crear situaciones que hacen tambalear la credibilidad del espectador. Todo esto provoca que la película no sea en absoluto redonda y que la mezcla de sabores no termine de convencer a los paladares más exigentes.
En cambio, para aquellos que quieran pasar algo más de dos horas embelesados por bellísimas postales y dispuestos a recibir una historia bien presentada y sin grandes complicaciones, obtendrán un buen espectáculo cinematográfico.

El dato curioso:

"Caballo de batalla"  está basada en la novela juvenil de Michael Morpugo, pero antes de saltar al celuloide fue una exitosa obra de teatro en el West End londinense. Seguro que os preguntaréis cómo se puede reducir al escenario teatral la grandiosidad de espacios que exige la historia y por supuesto, cómo se resolvió el tema de los caballos protagonistas. La respuesta en este vídeo:


CALIFICACIÓN: 5